Semana 8
Semana intensa
El 17 de abril, después de la corrección, comenzamos a trabajar de manera más esquemática sobre los elementos que habíamos identificado como limitantes y oportunidades. Fue un proceso de síntesis y organización para entender cómo abordar los territorios que habíamos reconocido.
Buscando definiciones
Para el 21 de abril llegamos con avances en los planos conceptuales, pero se nos exigía pasar al diseño del masterplan. Teníamos objetivos claros, pero aún tambaleaban nuestras decisiones sobre qué hacer específicamente en el lugar y qué tipos de equipamientos desarrollar. Dedicamos el resto de ese día a trabajar en eso y afinar nuestras intenciones.
Preparación
El 24 de abril fue exigente. Estuvimos trabajando sin parar durante la semana, incluso trasnochando. Aunque logramos avanzar harto, al repartirnos tantas tareas, muchas quedaron con poco desarrollo. En la presentación tuvimos problemas: sintetizamos demasiado el contexto de Bellavista y nuestra zona de intervención. En lo personal, sentí que nos faltó estructurar mejor el discurso, que es uno de los puntos débiles de nuestro grupo. Espero que podamos fortalecerlo de cara a la entrega final.
Errores, aprendizajes y nuevas miradas
A pesar de las dificultades, la problemática del proyecto fue entendida. Sin embargo, el desarrollo de los planos y la imagen objetivo quedaron débiles, sobre todo porque no dedicamos suficiente atención al diseño del masterplan, que terminó siendo muy general. Habíamos planteado cuatro objetivos: desprivatizar, generar cohesión social, potenciar ejes, y (faltó anotar el cuarto en la lámina).
El error fue centrarnos tanto en revitalizar el borde estero y en un eje principal, que perdimos de vista la conexión con los demás territorios. Al final, terminamos potenciando solo los bordes, sin generar conexiones transversales reales. La profesora nos recalcó el potencial de los pasajes en Florentina. Al principio me costó entenderlo, pero hoy nos mostró como ejemplo el barrio chino de Lirquén, donde todo se desarrollaba en un pasaje estrecho, lleno de vida, identidad y expresión. Es hacia ese tipo de espacios donde podríamos apuntar, transformando los ejes en conectores, no en límites.
También entendimos que el colegio, que habíamos pensado como una barrera, podría convertirse en un elemento articulador. Esa mirada puede abrir nuevas oportunidades de diseño.




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